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CATALOGO VIRTUAL DE ESPECIES VEGETALES

Phaseolus lunatus

FAMILIA : LEGUMINOSAE NOMBRE CIENTÍFICO : Phaseolus lunatus NOMBRE COMÚN : GARROFÓN COLECCIÓN DEL JARDÍN : Plantas útiles: Hortícolas DESCRIPCIÓN :

Se trata de una exuberante planta trepadora, con tallos estriados que se enrollan fácilmente y prácticamente glabros (sin pelos). Tiene unas vistosas hojas compuestas, de un vivo color verde, que están formadas por tres foliolos de forma ovado-romboidal, de ápice agudo y base redondeada. Sus pequeñas flores, reunidas en inflorescencias tipo racimo, son de color rosado o violeta claro, con el cáliz campanulado y una corola característica en forma de mariposa (típica de las leguminosas), para facilitar la polinización, formada por cinco pétalos: uno superior más desarrollado (estandarte), dos laterales (alas) y dos inferiores (quilla) en espiral. Los frutos, por otra parte, son vainas oblongas (más largas que anchas), aplanadas, falcadas (curvadas como una hoz) y de color verde, que incluyen de tres a seis semillas grandes, blancas, aplanadas y con forma de riñón, que pueden estar más o menos manchadas de color morado o negro, en función de la variedad.  En el Botànic se está cultivando la variedad tradicional valenciana Phaseolus lunatus var. pintat, en la colección de plantas útiles. 

HÁBITAT :

Esta leguminosa, en estado silvestre, es originaria de las zonas tropicales y subtropicales de América, donde crece formando matorrales en bosques tropicales caducifolios y subcaducifolios, pero también en claros, dunas, costas arenosas, orillas de caminos y terrenos abandonados. Una especie silvestre que fue domesticada por primera vez, para el aprovechamiento de sus semillas con fines alimenticios, en los Andes, hace unos 8.000 años, dando lugar a cultivares de semilla grande conocidos como tipo ‘Lima’; y una segunda vez en Mesoamérica, hace unos 1.500 años y a partir de una forma silvestre diferente (variabilidad intraespecífica), dando lugar a cultivares de semilla pequeña conocidos como tipo “Siva”. Actualmente se cultiva para consumo en toda su área de distribución, pero también en otras regiones cálidas del mundo. En Asia, concretamente en Vietnam y Filipinas, y América del Norte, principalmente en EEUU, se cultiva a partir de variedades tipo ‘Siva’, que fueron exportadas desde Centroamérica, mientras que el cultivo tipo ‘Lima’, se extendió hasta Madagascar, vía Brasil, y a Europa desde Perú (durante el Virreinato de Perú). Curiosamente, en nuestro continente, sólo se cultiva en las comarcas litorales de la Comunidad Valenciana, donde se ha convertido en uno de los ingredientes básicos de nuestra gastronomía popular, contando además con variedades tradicionales propias del territorio, fruto de un largo proceso de selección.

FLORACIÓN Y FRUCTIFICACIÓN :

Al tratarse de una planta cultivada, su floración y fructificación depende de los calendarios de siembra de cada zona. En la Comunidad Valenciana se hace, normalmente, cuando ha pasado el riesgo de heladas, entre los meses de marzo o abril. Así, entre mayo y junio, es cuando florecen las plantas, y en junio o julio, cuando aparecen los frutos, que pueden ser cosechados entonces, tiernos, o si no ya en seco y de forma escalonada entre septiembre y octubre, a veces incluso hasta noviembre.

CONSERVACIÓN :

A diferencia del garrofón en estado silvestre, el cultivo de las diferentes variedades de esta especie se está viendo amenazado tanto en su lugar de origen, debido al abandono de la alimentación tradicional y la uniformización en el consumo de legumbres, como en el mediterráneo donde, aunque su consumo se mantiene gracias a platos tan arraigados como la conocida paella o el arroz caldoso, se tiende cada vez más a la importación gracias a su bajo precio. Sin embargo, las variedades importadas producen un garrofón completamente blanco y de textura harinosa, que nada tiene que ver con las variedades tradicionales de nuestro territorio, más sabrosas y siempre con alguna mancha de color. El garrofón ‘pintat’, el de la ‘cella negra’ y el de ‘ull de perdiu’, son las tres variedades valencianas más destacadas, por sus cualidades organolépticas, sin embargo actualmente se encuentran en peligro de extinción, ya que sólo unas pocas docenas de agricultores cultivan el garrofón local en la comarca. De esta manera, se ha iniciado una campaña para su conservación que pasa por la certificación de una “Denominación de Origen”, la custodia de las semillas a través de la Estación Experimental Agraria de Carcaixent y la expansión de su cultivo ecológico, impulsada por diferentes agricultores y profesionales de la restauración, y asociaciones como Llavors d’Ací. El Botànic se suma a la causa cultivándolo en su rincón de la huerta y dándole difusión.

CURIOSIDADES :

Una planta cultivada para el consumo de sus semillas, sobre todo en la província de Valencia, donde están profundamente arragaidas en su gastronomía tradicional ya que forman parte de platos tan conocidos como la paella valenciana o el arroz caldoso. Y es que el garrofón, además de sabroso, es un alimento muy energético por su riqueza en hidratos de carbono complejos, y también en fibra, ácido fólico, vitamina B9 y minerales como potasio y hierro (este último de peor absorción que el procedente de alimentos de origen animal). También contiene bastante proteína vegetal, que al ser combinada con cereales, como el arroz, se convierte en una proteína tan completa como la de origen animal.

Tanto si se recoge tierno como en seco (habrá que dejarlo 24 horas en remojo para rehidratarlo antes de utilizarlo), hay que tener precaución a la hora de cocinar el garrofón y cocerlo alrededor de 40 minutos, no sólo para conseguir una textura suave y untuosa que se deshace en el paladar, sino para poder degradar algunas sustancias tóxicas que contiene (glucósidos cianogénicos).

El nombre científico de esta especie, P. Lunatus, hace referencia a la forma de media luna que tienen sus semillas, mientras que a nivel coloquial es conocido con diferentes nombres en función de donde nos encontremos. En su lugar de origen es conocido como pallar, que procede del quechua pállay y significa recoger del suelo o cosechar, sin embargo, cuando comenzó a exportarse al resto de América y a Europa, pasó a conocerse como Lima beans, en inglés, judías o frijoles de Lima, en español, para indicar su procedencia peruana, y en valenciano como fesol de la pelaïlla o garrofó, derivando este último en el castellanismo garrofón.  

CULTIVO EN EL JARDÍN :

Es una especie muy rústica de ciclo largo que crecerá bien en suelos profundos y con un buen drenaje. Es muy exigente en cuanto a la luz y necesita ser tutorada para desarrollarse correctamente. En el territorio valenciano se le construye una tradicional estructura a base de cañas, sanas y resistentes, atadas con hilos en forma de uve invertida, que podéis observar en la huerta del Botànic.   

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